jueves, mayo 18, 2006

Sous le ciel de Paris


¿Hasta cuándo durará esto?, preguntaste una vez.
Y fue en ese preciso instante en
que algo se movió adentro,
bien adentro,
áspero
frío
y pudiste sentir, por primera vez
el dolor de la incomprensión.

¿ podremos descubrir lo que encierra el dolor?

A veces, cuando se piensa la vida,
un ligero mareo nos invade
una cosquilla en las entrañas
el aire que entra con dificultad
las vísceras se agitan
los latidos que se apresuran y llegan corriendo hasta la cabeza.

¿estoy muerta?
Tal vez
Es el condicional el que molesta y perturba
Siempre la posibilidad pero nunca la concreción.

¡Mejor es no perder el tiempo!
Y abandonar de una vez por todas a esa que llaman esperanza
a esa que revolotea y molesta
ahí,
cerca del centro,
dándonos alas cortadas
aire desoxigenado
un sucedáneo.

¿Un café?
Sí, cargado
y sin azúcar por favor.


[Extractos de un escrito]
Yo no sé cómo es que funciona la vida, ni cómo se articulan los sucesos. Yo no sé cómo es que cabe tanto sentir adentro. Yo no sé cómo es que se puede pensar tanta pavada junta. Yo no sé cómo es que se acalla el silencio. Yo no sé qué hacer... la puta elección que nos arroja la responsabilidad encima como si fuera un yunque... te dije una vez que la esencia no existe, sino que sólo es existencia, y me respondiste entonces que debería haber otra existencia en donde pudiéramos caber los dos sin problema. Los ríos metafísicos.... ¬_¬

Here we go running through the fields so slow... you always seems so incredible real.... i know you feel the same... now my dear, where do we go from here? [extractos de up in arms]

¿por qué puse de foto un corazón? ni idea.... bueno, iwal está linda la foto.

voy a seguir extrayendo....

[hora real: 22:22]

sábado, mayo 13, 2006

ejale

A veces, cuando vienen estos días, me parece que sí puede existir un sentido si YO quiero darlo, tanto a las cosas como a la vida misma. Porque cada día estoy más convencida de que no hay un sentido en el trasfondo mismo de la vida, de que, tal como dicen el rechonchito de Lévinas y el altivo de Blanchot, todo no es más que un sin sentido oscuro, horroroso, ajeno, errante, susurrante y omnipresente. Terrible pensar de esa manera, así como es igual de terrible autoengañarse.
Otras veces se cae en la desesperación más profunda e inimaginable (des-esperanza), y hasta pareciera que no cae pesadamente en el alma, sino que la desesperación flota en el aire, en la atmósfera, suspendida allí, rodeando todo lo vivo, esperando el momento oportuno para entrar directamente en los pulmones.
La mayoría de la veces me enojo al escribir esta sarta de pelotoduces.

[hora real: 22:25]

viernes, mayo 05, 2006

Nostalgias

Allí quiero estar again... en el Tatio... a las 7 de la mañana, con un frío que me congelaba hasta el estómago, respirando las exudaciones de la tierra llenas de gases nocivos para el hombre, con esa agua hirviente que salía desde quién sabe dónde (probablemente los geólogos sí lo saben, no soy geóloga); ese lugar lleno de turistas gringos con sus cantimploras y cámaras fotográficsa que deben bordear los 2 millones de pesos......desgraciados, a mí justo se me acabaron las pilas de mi modesta cámara digital y sólo pude sacar dos fotos a los geysers =(
En fin, allí quiero estar ahora.
En verdad quiero pegarme un viajecito, todo lindo, y estar en lugares tan bellos como el Tatio.

Una fuga, no sería nada de malo eh?

domingo, abril 23, 2006

!!!!!

Siempre hablando de percepciones, sensaciones, creencias, ideas, intuciones etc. pero aún seguimos en la más absoluta oscuridad, lo ininteligible por antonomasia, la falta de sentido; la angustia y el miedo que asoman cuando uno se pone a pensar en lo poco y nada que hay de claro con respecto a la vida, a mi vida, a la de cada uno, a la de todos, y, dicho sea de paso, lo escaso que se vuelve el conocimiento (si es que se puede hablar en estos términos) del mundo, y por sobre todo, de mi misma.
Es por esta razón que las pesadillas y la intranquilidad "interna" - si es que existe lo "interno" y lo "externo" - caen pesadamente sobre la inestable psiquis que se perturba frente a la más mínima afección, y vaya que este mundo no es más que afecciones diarias y constantes!, dejando al pobre sujeto desnudo, sentado en una cuneta, juntando las rodillas con los codos y dejando la cabeza en esa posición de no querer saber nada de sí ni de los otros.
¿culpables? puede que lo seamos.
¿omnipotentes? en ningún caso.
¿limitados? de todas maneras.
¿utópicos? un seductor proyecto cuya concreción ignoramos por completo.
¿seremos alguna vez humanos? ojalá lo supiera.



[hora real: 23:52]

viernes, abril 14, 2006

No creo que


exista una sola respuesta para todo el mundo.

jueves, abril 06, 2006

bah!

Me llegó un mail sobre la rutina, luego abro el siguiente y conté por lo menos 4 veces la misma palabra, y para terminar el día: largo tedio me asediaba.
Las palabras hoy no fluyen ni escapan de mi mente como antes. Ya no está ese torrente verborreico que no me dejaba en paz. Una larga monotonía me condujo al monotematismo; prefieriendo la mónada para encapsularme fue que entendí, por fin, lo que era la esperanza. Esa que revolotea y molesta. Después de mi nadificación, decidí, por primera y única vez en mi puta vida, salir del mutismo y cambiar ese rictus constante que me llenaba de seriedad y, de paso, me congelaba. Abandoné las estalactitas que amenazaban con caer sobre mí, y agarré eso que dicen que es lo que siente. Lo dejé ahí, botado en medio de la calle a vista y paciencia del mundo entero, para que lo tomara quien quisiera, lo pisotearan, acuchillaran, ignoraran, acogieran, sostuvieran, burlaran, patearan, manosearan, y hasta mataran. Por supuesto, me puse en todos los casos posibles que mi menta podía imaginar, y ocurrió lo impensado: nada. Nada ocurrió.

[hora real: 0:19 ]

martes, marzo 28, 2006

Respuestas

Y bueno, Levinas me respondió. Tal vez tenga razón, tal vez no. La cosa es que vivimos en una lucha violenta y brutal de espacios, en donde el otro me invade y me molesta, y finalmente se transforma en el único al que yo realmente "quisiera matar".
Así, sin más ni más. Vivimos en una lucha constante de espacios en donde cada uno tiene que hacer lo que puede y en donde el otro juega un rol fundamental y primordial.
Extenderme aquí con un desarrollo más exhaustivo del pensamiento levinasiano me da una modorra increíble, así que hasta aquí no más lo dejo.
¿Satisfecha? mmmmmmm no lo sé aún, deberé darle muchas vueltas a esa respuesta.

[hora real: 13:31]

jueves, marzo 23, 2006

¿?

Hoy desperté con una tullida tristeza. Todo me parecía sumido en la más radical ausencia y mi vida se sumergía poco a poco en el olvido. Quise recordar y no pude. Cuando estaba al borde de la desesperación, pensé que los grandes hechos de mi vida no tenían la relevancia que yo les daba, y que mi olvido era justamente por recordarlos demasiado. Esta sobrevaloración de los "grandes acontecimientos" de mi vida me ha conducido al abismo en que ahora me encuentro. Hoy desperté y no recordaba nada. Hoy desperté con una tullida tristeza.


[hora real: 17:56]

martes, marzo 14, 2006

El resultado de faltar a clases

¿Existe algo así como mi espacio o debo hacérmelo?
Una cosa está clara: espacio físico es lo que sobra en este mundo y universo. Ahora, es evidente que mi pregunta no apunta hacia ese espacio físico, sino que a uno tal vez metafísico. Me refiero al espacio en donde uno calce a la perfección, aquel espacio en donde nadie más que tú puede ocupar y le corresponde utilizar. Pequeños orificios atmosféricos que se abren y en donde se calza a la perfección. Aquí no hablo de un calzar azaroso, sino que me refiero a un cuajar perfecto, un molde hecho por y para tí. Y no es que crea cegadamente en el determinismo, pero entre la oposición determinsimo-azar, una dialéctica que me intranquiliza sobremanera, escojo el determinismo sin llegar a un extremo radical,no sin cuestionarme constantemente en si es efectivamente así o si en realidad estamos sumergidos en el azar más abismante y no lo queremos reconocer. Cuestionándome eso constantemente,es que opto por el determinismo, por lo menos me tranquiliza un poco y me permite avanzar en mis ideas.
Debo hacer más precisa mi pregunta inicial, y también más inquisidora y molesta:
¿Existe un lugar, metafísico, para cada ser humano - yo, tú, él/ella - en el mundo?
Quisiera pensar que es así, sin embargo son numerosas las situaciones en que he sentido la ajenidad, el no pertenecer, el no-caber, y ya no hablo de una situación social, porque eso implicaría un estudio mucho más psicosociológico del tema, sino que hablo de cuando uno está con uno mismo, o se intenta por lo menos, de cuando se está solo y se siente una punzada en el estómago de ajenidad, de falta de pertenencia. Muchos se han rendido y se han convencido de que el verdadero espacio que a cada uno le corresponde está "dentro" de uno, pensamiento que me parece de lo más extraño porque el límite entre el "fuera" y "dentro" me parece cada día más impreciso, ignoro dónde está el "fuera" cuando no sé dónde estoy y si realmente existe algo así como "interioridad" o exterioridad", no sé si los objetos del mundo son exteriores a mí o sólo una prolongación de mi, no sé si este tenedor me toma o yo lo tomo. Ahora, si en realidad no existiera un espacio hecho por y para mí en el mundo, sino que todo es un espacio ilimitado y multiforme en donde cada uno debe luchar por encontrar y hacer el mejor posible para sí, entonces me imagino de inmediato un caos indescriptible y una lucha constante para mantener los espacios que cada uno ha creado, algo que en realidad no me parece tan descabellado viendo cómo es que se mueven las personas y cómo se comportan. Hasta aquí estoy convencida de los dos argumentos y no he podido salirme ni un poco de la dialéctica jodida en que comencé. Necesito un poco de orden. Vamos por partes.
Acepto que me tranquiliza mucho más la idea de pensar que hay un espacio metafísico en el mundo para cada persona, pero me desharé de esa comodidad para poder descubrir cómo es que funciona esto.
Listo, me he deshecho de esa comodidad, pero ahora que me hago este cuestionamiento nuevamente,lo único que escucho es el eco de mi propia pregunta, ninguna respuesta se asoma a mi mente, ni siquiera una posible dirección de pensamiento, algún camino, alguna señal, nada de nada. Bueno,se nota la deficiencia de mi intelecto, y si le hago caso a Heidegger y me mantengo en la pregunta pues es el estado superior del intelecto, entonces mejor me dedico a buscar preguntas y no respuestas, mejor me esfuerzo en hacer las mejores preguntas que se me puedan ocurrir y acostumbrarme a vivir en el limbo de lo incierto que buscar una respuesta que parezca verdadera. Al diablo con Heidegger; claro, es fácil para él decirlo pues el pelotudo encontró sus respuestas y logró calmar su espíritu, pero para una simple personilla con algunos delirios de índole filosófica, y que está muy lejos de encontrar alguna respuesta que la tranquilice, el mantenerse en la pregunta y habitar en ella no es lo adecuado. No gracias, debo vigilar y salvaguardar mi precario equilibrio mental-emocional-espiritual, y para eso necesito hacerlo tambalear, así volverá a un equilibrio un poco más seguro.

lunes, marzo 13, 2006

El p*to color rojo

¿Cómo es que alguien es tan espantosamente original como para raparse, pintarse la cabeza de rojo, insertarse un pepino en el ano y luego colgarse? Un suicidio muy original por cierto, pero atroz para el desgraciado que encuentre ese cadáver! ----> impacto del día a mi endeble psiquis.

Una vez me dijeron que no había una manera digna de suicidarse, y menos alguna original, pero debo confesar que imaginarme una cosa tan violenta como un cadáver de cabeza roja y un pepino en el ano me superó por completo. No sé si en esa situación cabe la "dignidad", pero es una buena escena para rebatir la originalidad. Aunque ni tanto tampoco. Porque el método que el pobre hombre eligió para matarse no fue original, infinitas personas en el mundo se han ahorcado, pero sin duda que la originalidad está en su aspecto!!!, por dios!!!, ver un suicida desnudo y con esas descripciones no es lo que me gustaría ver en mi vida!!!, ya imaginármelo me causa espasmos.

Conclusiones necesarias e inevitables:
- Evitar leer a literatos japoneses en días de debilidad psicológica [ Kafka tampoco se recomienda en esos días]
- La originalidad aún existe
- Pensar en el pobre ser que encuentre tu cadáver si deseas suicidarte
- Leer libros felices
- Imaginar arcoiris y flores en vez de cadáveres de aspecto nauseabundo
- Y por último: rogar (hasta el cansancio) y encender una velita a cada santo para no toparte con un espectáculo de esa magnitud ( se crea o no en alguna divinidad, hay que agotar todos los recursos, hasta los metafísicos e ingenuos).

[hora real: 0:23 am]

martes, marzo 07, 2006

Canción del día

De vuelta a la universidad y a los trámites burocráticos que eso conlleva. Infinitas colas, infinitas horas de pie sintiendo que se me va la vida entre tanto trámite pelotudo, infinitos segundos de escuchar conversaciones un poco ajenas a mí, y claro, cuando uno está en una cola que NO AVANZA durante 1 hora, sin nadie con quien conversar, aburrida al máximo y ya sin cigarros que acompañen porque a esa altura ya no quedan, no queda otra opción que escuchar las conversaciones de personas que están antes o después de uno, y es curioso, pareciera que quieren hacerse escuchar, porque hablan más fuerte de lo usual, o será tal vez que el silencio en el que uno está hace escuchar las voces más fuertes, casi como si gritaran. Da igual, de todas maneras es como en el metro o en la micro, el voyerismo me invade y no me pierdo palabra de lo que las personas a mi alrededor conversan. Me he enterado de cada cosa curiosa!. Al final ese ejercicio tan común a todos en situaciones de permanencia obligada surte su efecto tan deseado, y la espera se hace más amena. Eso si pasa como me pasó hoy a mí, que no andaba con un discman o con lo que fuera para poder escuchar música, ni siquiera un libro tenía a mano. Cargaba con un diario de esos que regalan en la calle, y después de haber hecho el puzzle y de haber leído 30 veces todas, repito, TODAS las noticias y copuchenteos varios, no encontré ninguna otra actividad que me sirviera para evadir un rato que la más clásica de todas, escuchar las conversaciones ajenas. Hay personas que eso les provoca un serio conflicto moral, yo para esas cosas no ando, es sabido que todo el mundo escucha las conversaciones ajenas para matar el tiempo, si a alguien le molestara o le perturbara una cosa así, se calla y no habla, por mucho que ande con su confidente al lado, se calla y punto. Pensando así, ni un sólo resquemor se asoma en mí al escuchar descaradamente y sin derecho alguno las conversaciones que no me incumben para nada.

A pesar de escuchar las conversaciones ajenas, la mente da vueltas y vueltas en distintas cosas, y para dejarla tranquila un rato, es bueno pensar en una canción y cantarla, mentalmente o a voz en cuello, eso depende de la personalidad del individuo. Por mi parte, fijé mi mente en una canción que me parece buenísima, pero que ignoro por completo el proceso mental que me llevó a pensar en ella, probablemente no hubo, sólo llegó, así, de la nada


Say goodbye on a night like this
If it's the last thing we ever do
You never looked as lost as this
Sometimes it doesn't even look like you
It goes dark
It goes darker still
Please stay
But I watch you like I'm made of stone
As you walk away
I'm coming to find you if it takes me all night
A witch hunt for another girl
For always and ever is always for you
Your trust
The most gorgeously stupid thing I ever cut in the world
Say hello on a day like today
Say it everytime you move
The way that you look at me now
Makes me wish I was you
It goes deep
It goes deeper still
This touch
And the smile and the shake of your head
I'm coming to find you if it takes me all night
Can't stand here like this anymore
For always and ever is always for you
I want it to be perfect
Like beforeI want to change it all
I want to change

[ The Cure - A night like this ]

[hora real: 9:08 pm]

jueves, marzo 02, 2006

Camila Cortés V

Me desvié un poco. Retomo el tema.
Tengo una personalidad absolutamente normal. No soy excéntrica ni extraña. Y aunque la gente con que he convivido concuerda en que algún grado de locura tengo, y que a través de pequeños detalles que sólo son visibles en la convivencia demuestro que soy mucho más “atípica” de lo que el mundo me ve, yo sigo convencida de que es sólo locura de ellos, y que para justificar sus rarezas, andan viendo rarezas en los demás. De todas maneras tendré que visitar a un psicólogo para que diagnostique mi in-sanidad mental, porque yo no tengo cómo darme cuenta de si estoy loca o no, hasta donde yo sé, los locos no son concientes de su locura.
Si hablamos de gustos, me gusta escribir. Sí, me da sueño. Aunque probablemente siempre careceré del talento suficiente como para hacer cualquier cosa que me guste, ya sea música, poesía o literatura, esa ausencia no me impide hacer lo que se me plazca, a pesar de que el resultado sea pésimo y no llegue ni a la cuarta categoría, es menester que siga haciendo lo que mi espíritu me demanda, porque si esas necesidades no se satisfacen, será mi frágil equilibrio el que sufrirá las consecuencias. Será fácil deducir entonces que soy aficionada a ciertas artes del tipo intelectual tal vez, porque para las manuales, la torpeza que caracteriza mis músculos y mis movimientos, la falta de delicadeza en mis terminaciones, hacen que no pueda hacer nada bien con mis manos o con cualquier parte del cuerpo. Debido a esa mentada torpeza natural que me resulta poco práctica la más de las veces, es que he tenido que buscar otras formas de expresión, quedándome finalmente en las del tipo intelectual, que al parecer, son las que menos mal me resultan. Y como dice Aristóteles, hay que escoger el mal menor.
Suelo ser un poco huraña con la gente. Paso por períodos bien solitarios en donde mi círculo social disminuye a cero, en donde no quiero hablar con nadie ni tener contacto alguno con humanos, el teléfono está constantemente descolgado y cualquier medio de comunicación es evadido por mí. Así, poco a poco la gente se ha cansado de mí y de mis ciclos de duración indeterminada, por lo que en el presente me encuentro absolutamente sola, y aunque esa soledad ha sido escogida, no puedo negar ni olvidar que a veces, al comenzar el día, me gustaría tener una nota mental que diga: A las 6 pm juntarme con T en el café del centro. Algunas mañanas son así, otras, al encender la televisión para tener alguna idea de lo que pasa en el mundo fuera de mis ocupaciones laborales, me alegra el hecho de no tener que compartir con alguien un par de palabras que preferiría guardarme. Bueno, absolutamente sola no estoy, debo confesar que hay un par de personas que me visitan regularmente, mi hermano y una amiga a la que le inspiro la lástima más profunda que alguien puede inspirar. Ella es de poca sutileza psicológica, pero es amable y es mi compañera de escasas noches de copas y sexo. Claro, no se vaya a pensar que soy mezquina con mis placeres, de vez en cuando salgo alguna noche, bebo hasta embriagarme y termino en un motel con alguien que apenas y sé su nombre. No abundan esas noches, tengo que estar en un estado especial, olvidarme de la esperanza y de las ilusiones, estar absolutamente fuera de mí y luego fabricar el montaje que durará una noche con suerte, sin suerte durará un par de horas. Instintos, nada más que eso.

[hora real: 12:55 am]

domingo, febrero 26, 2006

El Regreso

Volver a la mismidad después de haber salido de ella.
Volver a la ciudad que te ha visto vagabundear una y mil veces.
Volver a la casa que te esperaba con la puerta entreabierta.
Volver a las preocupaciones y ocupaciones de siempre, rutina le llaman algunos.
Volver a pisar el mismo suelo y a dormir en la misma cama.
Volver a ver a la misma gente.
Volver volver volver, una y mil veces el eterno retorno de lo mismo que se manifiesta implacablemente, ¿existirá el antiretorno?, sería como un volver hacia atrás cambiando de dirección, o tal vez un hacer y deshacer caminos (no, eso sería retornar, descartado), un desavanzar tal vez, o un quedarse donde se está para permanecer en la estaticidad de los momentos que sobrevienen unos a otros sin otra conexión que el azar. Pero ¿qué pasa cuando se quiere estar y no estar a la vez? pasa que los puntos cardinales pierden todo el sentido y no son más que un conjunto de sonidos y vibraciones con eco directo al espíritu, que las siente y las re-siente perturbado sin saber qué hacer con ellas, para finalmente abandonarlas y dejarlas pasar.
Es increíble que en regresos como este el espacio-tiempo se presente tan diferido.

viernes, febrero 03, 2006

Camila Cortés IV

Muchas veces me parece que hay ciertas horas del día en que baja algún tipo de emoción o estado especial. Esto debe entenderse correctamente, no es que ciertos días a cierta hora me baje el ataque de algo, sino que es la hora la que me tiene absolutamente determinada. Por ejemplo me pasa muy a menudo que si despierto a medio día, me dan ataques viscerales e incontrolables de hambre, lo que no ocurre si despierto más temprano. Entonces, al medio día lo llamo “la hora del hambre” (creativo no?). Otra hora que me perturba sobremanera es a las 4 a.m. Si estoy despierta a esa hora, suele darme asco el cigarrillo, asco las sábanas y el agua; sí, no puedo tomar agua a esa hora de la madrugada. A esa hora la llamo “la hora repulsiva”. También he llamado “la hora más larga” a las 2 p.m., los minutos son eternos y todo lo que pudiera hacer a esa hora me parece de una lentitud poco tolerable que me impacienta y enajena. Generalmente almuerzo a esa hora, y la comida la intento pasar lo más rápido posible, sin poder así evitar sentir como el alimento se revuelve en mi boca, cada mordida, cada desgarro de las fibras vegetales y su paso por el esófago para caer pesadamente dentro del estómago. Es realmente terrible.
El párrafo anterior debería borrarlo, es escaso en ideas y en conexión. Debería, debería, maldita palabra que me recuerda irremediablemente a Kant con su famosa ética. Por dios, tengo la cabeza llena de basura.
Bueno, busqué una frase para comenzar mi novelucha y no la encontré, por lo que he decidido comenzar con un autorretrato. Ignoro su estructura, su cuerpo y su fin, pero lo haré de todas maneras. Creo que es bueno escribirse a uno mismo, siempre escribo a otros, nunca a mí, y como la curiosidad en estos momentos a alcanzado altos niveles de invasión, entonces he de escudriñar un poco en mí para poder ver qué es lo que encuentro. Muy esperanzada no estoy, espero por lo menos hacer una descripción física aceptable.

Autorretrato

Soy una tipa normal. De esas que pasan por la calle y que se confunde entre la gente. Menuda de tamaño y nariz escasa. Cara indefinida, ojos grandes, cejas marcadas y mentón pronunciado. Labios gruesos y dientes blancos. A veces cuando sonrío me salen margaritas. Mi cabello, ay mi cabello!, suele estar desordenado y de diferentes largos. Ahora está muy corto, masculino, por el calor. Mi pereza me juega malas pasadas. Vivo en un frágil equilibrio que muchas veces no sé dónde está. Acerco un espejo a mi cara y la miro bien de cerca. Veo algunas futuras arrugas, pequeñas rayas que se notan en mi piel, bajan desde el costado de la nariz pasando por el final de mis labios y terminan definiendo los límites de mi pera. Me han dicho que mi cuello es largo. Me fascinan las clavículas sobresalientes, pero las mías están mas bien ocultas.
Ni bonita ni fea, ni tonta ni inteligente. Es el intermedio lo que me enferma. Me gustaría tener el coeficiente intelectual subnormal o sobrenatural, ser espantosa o muy bonita. Pero no, con los rasgos poco definidos y el cuerpo mas bien chato, no puedo pedir más.
A veces pienso que pienso. Sí, como Descartes. Salvo que eso no asegura mi existencia, porque yo no sé que existo porque pienso, sino que sé que existo porque respiro. Por mis facultades vegetativas es que sé que existo. Ahora, entiendo perfectamente que esa existencia natural no es a la que apunta Descartes, pero como no soy ninguna pensadora brillante ni metafísica como para andar en esas cavilaciones, prefiero ser bien básica y decir que existo porque respiro. Esa es mi sentencia. Respiro, ergo sum. Nada de cogitare aquí, respirare es el verbo.

Makes me happy

Algunas veces pienso.... sí, pienso, o eso intento por lo menos.
Algunas veces creo que todo está mal-bien, no es necesario correr ni esconderse, ni llorar ni dramatizar, simplemente estar ahí y observar cómo es que van sucediendo las cosas, interviniendo de vez en cuando y otras padeciendo.
Muchas veces me he dejado arrastrar por las circunstancias, no he puesto el freno cuando debía ni he actuado cuando debía. Ambas actitudes han tenido algunas consecuencias indeseadas y amargas, ¿cómo saber qué actitud tomar?. Ahh!, el maldito equilibrio es inencontrable. Makes me happy.

[hora real: 03:57 am]

lunes, enero 30, 2006

My love affair has gone away

¿tomemos un helado? y me miraste con los ojos cargados de una profunda ironía. Sentí que en todo mi cuerpo me dolías; me recosté en la cama y tomé la posición del que no quiere saber nada de si. Vamos, salgamos a tomar un helado. Tu voz se alejaba de mis oídos y mi cuerpo no resistía más, la aorta ya explotaba y mi estómago estaba a punto de devolver lo que tenía adentro. Quise gritarte, pintarte, golpearte, escupirte, soñarte, tocarte, poetizarte, escribirte, besarte, olvidarte, rasguñarte, para finalmente dejarte. Me senté en la cama con la frente sudada, la cabeza me colgaba entre los hombros y mis manos casi llegaban al suelo. Tomaste mi barbilla y la levantaste lo suficiente como para que mi pupila chocara con la tuya. Cerré los ojos y balbucié un vamos que nadie se tomó en serio. Tomé mi chaqueta, los cigarrillos y un par de billetes que había sobre el velador, abrí la puerta de la casa y te dejé pasar primero. Cuando cruzaste el umbral, vi tu espalda por última vez y cerré la puerta con un gran golpe, quedándome yo adentro. Apoye mi oído en la madera y escuché un silencio, te imaginé de espaldas, con las manos caídas y sin mirar atrás tuyo. No te moverías y tal vez girarías la cabeza unos grados para verificar que realmente yo no estaba, no tocarías mi puerta ni llamarías cuando estuvieras en tu casa, nada harías. Escuché unos pasos que bajaban la escalera y se alejaban lentamente, dándome tiempo para reaccionar, mas nada hice, me quedé allí con el oído pegado a la puerta y con una sola frase en mi mente "my love affair has gone away".

[hora real: 2:21 pm]

domingo, enero 29, 2006

Happy Endings

Creo que esto ya lo había puesto algunos meses atrás, pero esta vez cobra mucho más sentido que cuando lo puse aquella vez, de cierta manera ahora su exposición está justificada hasta el infinito y he de adjuntarle otra letra que creo que es igual de importante.

Well, imagine it's a film & you're the star & pretty
Soon we're coming to the part where you realise that you should give your heart
Oh give your heart to me.
Now the orchestra begins to make a sound
That goes round & round & round & round & round & round & round & round & round again
And we kiss to violins.
Well some sad people might believe in that I guess
but we know better don't we?
We know all about the mess.
The aftermath of our affair is lying all around and I can't clear it away.
No. And d'you think that it's so easy to find?
Somebody who is just your kind?
Well it might take you a little time but I'm going to have to try.
Oh yeah I'm gonna try.
And I know no-one can ever know which way to head
But don't you remember that you once said that you liked happy endings?
And no-one can ever know if it's going to work
But if you try then you might get your happy ending.

[Pulp Happy Endings]


I hurt myself today
To see if I still feel
I focus on the pain
The only thing that's real
The needle tears a hold
The old familiar sting
Try to kill it all away
But I remember everything

Chorus:
What have I become
My sweetest friend
Everyone I know goes away In the end
And you could have it all
My empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt

I wear this crown of thorns
Upon my liar's chair
Full of broken thoughts
I cannot repair
Beneath the stains of time
The feelings disappear
You are someone else
I am still right here

Chorus

If I could start again
A million miles away
I would keep myself
I would find a way.

[Johnny Cash Hurt]

[Hora real: 3:35 pm]

viernes, enero 27, 2006

Camila Cortés III

Y bueno, aún no he podido encontrar una frase que me acomode, que me agrade para comenzar. Creo que no comenzaré de ninguna manera, no pondré siquiera una mayúscula, sólo escribiré y sin temor. ¿Se podrá hacer eso? ¿comenzar sin un comienzo?, partir del caos mismo, ¿existirá una cosa semejante?. En muchas partes, sobre todo en los antiguos griegos, he leído que el caos es el origen, que antes del universo y de todo lo que ello contiene era un puro caos, un desorden absoluto en donde nada tenía relación con nada. Puede que así sea. Lo ignoro por completo, y aunque evidentemente esas antiguas teorías han sido derribadas por pensadores posteriores, creo que no es tiempo de desechar ni de acumular, sino simplemente de ser. Bah!, estoy hablando como si mi empresa fuera a ser la gran cosa, como si mi creación fuera tan importante como la del mismísimo universo, ¿un poco arrogante no?. Pese a ese arrebato de arrogancia, es un fenómeno que me intriga el de la creación, pues ¿de dónde sale la obra?, es fácil decir que de uno mismo, sin embargo es una respuesta demasiado segura y fácil, y por lo mismo hay que dudar de ella. A veces tengo la impresión de que sale desde un fuera de mí, desde un espacio indefinido por completo que me rodea y envuelve, algo que me atraviesa y que produce un desbordamiento intolerable que hace imperativo hacer algo con eso. Qué es aquello a lo que me refiero, no tengo ni la más mínima idea, son sólo intuiciones vagas, como todo lo que he pensado y pienso. Nada preciso, nada sistemáticamente claro, nada con que pueda establecer alguna teoría más acabada, mis pensamientos tienen un límite, y cuando lo alcanzo, no puedo seguir más allá. Esa limitación me impele a seguir escudriñando en esas percepciones, sin llegar a alguna conclusión. A pesar de mi fracaso intelectual y de mis evidentes limitaciones, quedo satisfecha al por lo menos describir de la mejor manera posible lo que siento y lo que percibo, lo de adentro y lo de afuera, lo del costado y lo que está sobre mí, así podré algún día llegar a ideas mejor elaboradas.
Y aunque la creatividad es algo que me perturba constantemente, debo dejarla a un lado y actuar sometida a ese fenómeno tan curioso y poco claro para mí; nada tengo conciente respecto a ella. Y es en este punto en que se me ocurre que si fuera más “artista” probablemente no tendría estos dilemas, pero como sólo soy una aficionada, me es imposible captar de un modo claro y conciente el proceso porque no poseo el grado de sensibilidad, el don, la habilidad o como se quiera llamar, de vivir constantemente con esa masa de aire que se mueve alrededor de uno y que si bien muchas veces pesa, otras aligera el paso.

miércoles, enero 25, 2006

Camila Cortés II

Este calor no me está dejando dormir. Me gusta el invierno, lo prefiero de todas maneras. Me gustan las bufandas y los guantes, los chalecos y los sweaters, los paraguas ¡qué lindos son algunos!; la gente camina rápido, esquiva las posas, lleva las manos en los bolsillos, y su respiración se vuelve inestable. Me gustaría pasar un invierno en Paris. Con esta temperatura tan elevada es difícil hasta pensar, por eso escribo, porque no puedo dormir, porque mi mente no está hilada, pasan por ella ideas y situaciones inconexas; escribo porque no tengo nada más que hacer, y antes de darme infinitas vueltas en mi cama, prefiero levantarme, encender la lámpara, mirar la brasa de un cigarrillo mientras lo aspiro, tomar un lápiz, una hoja, y escribir hasta que mis dedos (o mis ojos) se cansen.
Muchas veces he pensado en hacer una novelita relatando algunas cosas de mi vida y otras inventadas. Sería entretenido, aunque claro, en mi vida no hay cosas muy contables, por lo que deberé procurar exagerar ciertos hechos y emociones para darle más dinamismo y fluidez, algo que muchas veces escasea en mi cotidianeidad. Generalmente las situaciones se presentan sin previo aviso, sin nada que las hacía presagiar, sin un movimiento anterior, lo que las hace parecer fragmentadas y fuera de toda fluidez. Pero omitiendo ese detalle, creo que podría apelar a mi imaginación para llenar esos vacíos de continuidad que se han presentado muchas veces ante mí, y que he tenido que soportar obligadamente. Algunos lo llaman “tedio”, y no sé si esa denominación calce a la perfección con lo que me sucede, o le sucede a mi vida, porque el tedio está íntimamente ligado (por lo menos en aquellos que piensan en eso) a la existencia, a la esencia de la existencia, y yo no sé si la existencia es en si misma una discontinuidad abismante, vacíos de fluidez, o justamente todo lo contrario. Bueno, de todas formas creo que la imaginación puede aportar mucho para dar la apariencia de fluidez y de continuidad, así no me detendré en cavilaciones que poco claras son para mí.
¿Cómo se comienza una novela? Nada sé de tecnicismos ni de estructuras. Probablemente si esto lo leyera un literato, me asesina, pero como no pretendo llegar a esas mentes estudiosas y tan académicas (es mas, no pretendo llegar a ninguna mente), me conformo con dejarlo tal cual, como salga.

A ver, ordenémonos, hay que buscar una frase que sea un buen comienzo para mi novelita de cuarta. Veamos las posibles opciones:
“Nací el 29 de febrero, año bisiesto…”
No, me parece poco original y demasiado auto referente. La siguiente:
“Cuando por primera vez vi la luz del día…”
No, demasiado poéticamente falso. Otra:
“Según me han contado, porque no lo recuerdo, nací el…”
Estamos mejorando pero aún no me convence.
“Quiero relatar aquí mi historia…”
No, no me gusta comenzar con un verbo. De inmediato te sitúa en la acción, en ese origen de todas las cosas que me supera ampliamente. Aquí no vamos a hacer una Biblia como para decir “En un comienzo fue el verbo”, o lo que es lo mismo, “En un comienzo fue la acción”. El comenzar con un verbo me sitúa exactamente allí, en ese comienzo (no me gusta esta palabra), en ese origen atemporal en donde la acción hizo lo suyo. Aquí adiós al verbo, por lo menos como origen.

“Cuando mi madre me dio a luz…”
¡Por dios!, no encuentro ninguna frase para comenzar. No me gusta comenzar con un adverbio temporal, porque eso indicaría un cierto orden en los hechos que quisiera contar que no existe en realidad. Porque si bien ocuparé mi imaginación como para darle alguna conexión a los eventos que me han pasado y algunos otros que inventaré, en realidad no fueron así, sucedieron torpemente, uno al lado del otro, al frente, contra, bajo, desde, de, sobre, sin ningún orden lógico-temporal. Bueno, de todas maneras me parece entretenido darse cuenta de que en realidad las cosas simplemente suceden, que no caben en esquemas ni conceptos racionales cuadrados ni circulares ni triangulares, sino que caben en los disformes, en aquellos que son cómo un elástico. Imaginemos un elástico. Lo estiro, lo encojo, lo tomo con más dedos, se mueve fácilmente y se adapta a cualquier forma que yo quiera. Hay que ser precavido de todas maneras, porque mientras más lo estiro, más riesgo hay que se rompa y zás! que golpe más brusco y doloroso te llega justo en el nudillo. Sigamos con el elástico. Entonces lo tomo entre mis dos dedos índices, los separo un par de centímetros y veo cómo se estira a medida que la distancia entre los dedos aumenta. Lo noto muy tenso, y para evitar golpes, mejor acorto la distancia y lo dejo más lacio. Dejo el elástico sobre la mesa. Y allí, sobre la madera, lo tomo con las uñas. Hago distintas formas sobre la mesa. Primero parece una estrella, puedo hacer un círculo y todas las figuras geométricas planas que se me ocurran y que existan. Pero no, no quiero geometría tampoco. En fin, me aburro del elastiquito ese y lo dejo tranquilo. Al final, sólo pretendía dar un ejemplo de lo que estaba pensando.


[hora real: 1:47 pm]

martes, enero 24, 2006

Cuidado!

Esto lo encontré por ahí, lo escribí el día de mi cumpleaños.

Cuidado!

Qué distinto era todo cuando aún creía
cuando creía que los regalos se retribuían
cuando pensaba que un árbol me devolvería el abrazo que yo le daba
cuando apostaba a que las nubes no desaparecían
cuando imaginaba un mundo, el mejor de los posibles
cuando vivía de amores ir-reales
cuando me alimentaba de indómitas esperanzas
cuando las plañideras ensoñaciones me hacían suspirar
y cuando siempre había una salida.
I had to fantasize just to survive.

[hora real: 5:53 pm]